viernes, 7 de febrero de 2014

Apollo 13 (1995)


"Houston, tenemos un problema".

¿Quién no ha escuchado esa frase alguna vez? Es más, ¿quién no la ha utilizado en algún momento de su vida? Pocos podríamos afirmarlo sin faltar a la verdad... Y es que no en vano esas cuatro sencillas palabras pronunciadas por el comandante Jim Lovell (al menos en la cinta, en realidad no fue así) están en el imaginario popular de todos, y fueron elegidas por el American Film Institute como unas de las más emblemáticas de la historia del cine (en el puesto 50º, pusieron a esta frase).

Baste ese ejemplo para ilustrar una de las cintas más queridas y conocidas de Ron Howard, cuyo nombre está asociado para muchos con El código Da Vinci, pero que antes de meterse en movidas ideadas por Dan Brown, ya había sido artífice de genialidades como Willow, Cocoon, Una mente maravillosa o Cinderella Man, y que después haría El desafío: Frost contra Nixon, o la muy reciente Rush. Leches, que le nominaron a cuatro premios Oscar y tiene dos. No está mal.

La cinta, per se, ya es bastante atractiva a un público americano, relatando la gesta heroica de los tres tripulantes de la nave Apollo 13 (Jim Lovell, Fred Haise y Jack Swigert), que sufrieron un accidente en su misión a la luna y miraron cara a cara a la muerte en el espacio. Sí, sé que me pongo muy épico al decirlo, pero es que la cinta mueve al sentimiento.

De entrada, heroicismos de la tripulación (y de control de la misión en tierra) aparte, la película realiza un retrato muy fiel a los sucesos reales de aquel abril de 1970, que tuvieron al mundo en vilo durante seis días, pendientes de la vida de los tres hombres. Se permite licencias, claro está, pero narra el grueso de los hechos de forma atenta y correcta, sin caer en la exageración increíble ni tampoco en el relato más prosaico, lo cual ya es un punto a tener en cuenta. Y sí, hablo de retrato histórico fiel, porque yo soy de los románticos que creían en la carrera espacial. Llamadme rarito.

Lo más destacable es el buen ritmo que tiene la cinta. Lo dije cuando reseñé brevemente Rush, y lo reitero: Ron Howard sabe manejar la tensión y los clímax como nadie, incluso (lo que tiene más mérito aún) cuando conocemos el desenlace de la historia que se nos narra. A lo largo de toda la película es capaz de transmitir el desasosiego, el miedo y el estrés que sufren los tripulantes del Apollo, sus familias en la Tierra, y la legión de técnicos y científicos abocados a llevarles a casa en una lucha desesperada. Nos sumerge en la película, y hace que las dos horas y media (o casi) que dura se pasen volando.

A ello contribuyen también unas interpretaciones cargadas de fuerza y garra. Tom Hanks, como Jim Lovell, está fabuloso, si bien no logró una nominación al Oscar después de haberlo ganado ya en dos años consecutivos, igual que lo está Bill Paxton (como Fred Haise); Gary Sinise y Kevin Bacon (como Ken Mattingly y Jack Swigert) hacen dos de mis interpretaciones favoritas (a pesar de que siempre se me hace raro verles en papeles que no son de villanos); y la gran estrella es Ed Harris (con esa otra frase tan famosa suya, “el fracaso no es una opción”, que fue el único nominado en cuanto a actuación, junto con Kathleen Quinlan (como Marilyn Lovell).

Y luego está la música. Si la tensión la sufre tanto el espectador es, en buena parte, gracias a las piezas de James Horner (que aquel año, después de seis sin pisar los Oscar, fue nominado por dos bandas sonoras: ésta, y Braveheart, que por otra parte quitó a Apollo 13 el premio a mejor película), que construye una composición de corte muy clásico, lento y épico, y sobre todo muy intimista. El sonido, de hecho, se impone ampliamente a una imagen que abunda en recovecos y oscuridades del módulo lunar de la nave Apolo, y que pasa a un segundo plano por puros motivos pragmáticos.

En cuanto al resto de aspectos artísticos o técnicos, no hay gran cosa que destacar. Todo tiene un nivel enorme, y el guión y la dirección se dan la mano no solo para lograr ese ritmo tan característico, sino también para construir personajes y escenas de gran fuerza, entre los que ninguno se impone a los demás, sino que, como en la historia que narran, logran destacar por la importancia del equipo y el trabajo conjunto.

El drama, por otra parte, está presente en la mayoría de la película, pero eso no impide a los protagonistas jugar con escenas de un humor bien muy desenfadado (como cuando la madre de Lovell conoce a Neil Armstrong y Buzz Aldrin y les pregunta si ellos también son astronautas, como su hijo), o bien bastante negro (cuando Lovell intenta comer una salchicha en el módulo y se da cuenta de que su única comida está congelada y más dura que el metal de la cápsula, tomándoselo a broma), que de nuevo propician la empatía y el cariño del espectador por los personajes.

Si hay que achacarle algún fallo, es cierto que quizás el dramatismo o la forma de ensalzar la carrera espacial y el modo de vida americanos (aunque a mí me encantan todos los guiños que hay, las referencias musicales e históricas) no gustarán a más de uno, y que en ese sentido se la podría tildar de superficial. Sin embargo, al margen del, repito, genial retrato histórico que se hace, la cinta es una profunda reflexión sobre la importancia de la lucha y la superación, y ello es lo que la dota de gran valor.

Sin duda, es una perfecta revisión de un género que no es parco en grandes cintas (y que ahora vuelve con Gravity a primera línea), y que normalmente supera a la mayoría de ellas: a algunas, como Armaggedon, por mucho; a otras, como Elegidos para la gloria o Space Cowboys, por bastante menos... pero también las supera sin despeinarse.

Sin alcanzar el nivel de Una mente maravillosa, está en mi top 3 de Ron Howard. No sé si supera a Rush o se queda a las puertas... Pero sea como sea, ya es decir mucho.

Allez-y, mes ami!

Buenos días, y buena suerte.

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LO MEJOR: las interpretaciones, en general, son muy buenas, y la música es excelente de principio a fin. Pero sobre todo donde destaca es en el ritmo, y en la maestría que tiene a la hora de crear la tensión dramática de la historia.

LO PEOR: a muchos les parecerá una americanada un tanto superficial, que no hace sino glorificar épocas pasadas. Y es posible que así sea. Pero dudo que eso merme su valor en absoluto.

NOTA: 8,75. Bien realizada, con un gran trasfondo, destacable en casi todos sus aspectos y emblemática. ¿Qué más se le puede pedir?

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